domingo, 15 de mayo de 2016

APOYO A VICTIMAS CON DISCAPACIDAD INTELECTUAL.

La Unidad de Atención a Víctimas con Discapacidad Intelectual (UAVDI) de la Fundación Carmen Pardo-Valcarce ha atendido “desde febrero de 2010”, fecha de su creación, “a 377 personas con discapacidad intelectual que sufrían distintos tipos de abusos, de las que el 71 por ciento eran mujeres. 36 de ellas eran víctimas de violencia de género”, explica Alberto Alemany, director de este departamento. De ellas, el 24 por ciento eran adolescentes, de edades comprendidas entre los 13 y los 18 años, y el 76 por ciento, mujeres adultas.
Solo un uno por ciento de las personas con discapacidad a las que atiende la Fundación Carmen Pardo-Valcarce por violencia de género se pone en contacto directamente con la entidad, en el resto de casos suele ser un profesional o familiar quien lo hace. “Si nadie les explica que en las relaciones de noviazgo, por ejemplo, no debe existir la violencia, difícilmente van a saber que se trata de un abuso y que pueden denunciarlo”, según Alemany. En su opinión, ese desconocimiento se debe a que “nuestra sociedad tiene una percepción de la discapacidad intelectual muy limitante, y por eso muchas veces se piensa que estas personas no pueden tener una relación de pareja, y como consecuencia se les priva de una educación afectivo sexual”. Esto hace que las mujeres y niñas con discapacidad “sean personas mucho más vulnerables a diferentes tipos de abuso, no solo a la violencia de género”, indica este experto.

Acompañamiento

En casos de violencia de género, los profesionales de la Unidad de Atención a Víctimas con Discapacidad Intelectual de esta fundación hacen una “valoración del caso, con una evaluación exhaustiva de las capacidades para poder testificar” y, en función de ellas, ofrecen “los apoyos necesarios para que puedan prestar testimonio en las mejores condiciones”, indica su director. Para ello, graban esas declaraciones en DVD y se realiza un informe, para que en caso de que se presente denuncia, “la víctima no tenga que contar su caso una y otra vez”, agrega. Asimismo, “acompañamos a las afectadas en todo el proceso judicial velando para que incorpore las adaptaciones necesarias para garantizar su acceso a la justicia en condiciones de igualdad. También se ofrece asistencia psicoterapéutica a la víctima y su familia”, indica Alemany.



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